Obteniendo Decisiones y Haciendo Llamados - parte 1

Uno de los aspectos más importantes del ministerio es ayudar a las personas a tomar decisiones por Cristo. Para ser un ganador de almas exitoso, debemos aprender a apelar al corazón de una persona para que siga a Jesús. Esto involucra tanto llamados personales en situaciones informales, como conversaciones individuales, como llamados públicos desde el púlpito.

Uno de los mayores factores que determinan si un pastor (o un laico) será un ganador de almas exitoso es si él está dispuesto a pedir decisiones con valentía, haciendo apelaciones guiadas por el Espíritu.

¿Por qué es necesario hacer apelaciones? Porque usualmente las personas no toman decisiones así, de la nada. La mayoría de la gente no se despierta en la mañana y dice: "Necesito tomar una decisión por Cristo hoy". La gente necesita un empuje leve. Necesitan a alguien que haga un llamado directo que les plante, que despierte la convicción en su corazón y mente. 

Cuando hacemos apelaciones, tenemos la oportunidad de ayudar al Espíritu Santo en su obra de convicción. Puede sonar extraño pensar que nosotros estemos ayudando al Espíritu Santo, pero piénselo. No es el plan de Dios que el trabajo de convicción del Espíritu Santo lo haga solo, mientras que la iglesia (usted y yo) esté sentada haciendo nada. El Espíritu Santo usa a las personas para llegar a otras personas. Sí, el Espíritu Santo es el único que convence, pero al hacer la pregunta correcta, al hacer un llamado amoroso pero directo, podemos ayudar a esa persona a escuchar la voz del Espíritu Santo y sentir la convicción de una manera más fuerte.

APELACIONES PERSONALES

Me acuerdo de una conversación que tuve con Mike.  El había estado atendiendo a la iglesia con su esposa por casi 30 años, pero nunca se había bautizado. Yo no sabía eso. Así que le pregunté, “¿Alguna vez has pensado en bautizarte?" ÉI indicó que hubo momentos que lo había pensado. Le hice una pregunta directa: "Mike, ¿qué te impide bautizarte?". Después de un momento de silencio, dijo: "No lo sé". Entonces, le pedí que tomara esa decisión, y lo hizo. Se bautizó un par de semanas después. Pero para tomar esa decisión, tuve que apelar a su corazón.

Hay dos frases que aprendí al principio del ministerio que pueden usarse para hacer llamados poderosos. La primera es "¿Alguna vez has considerado ____?" En vez de decirle a una persona lo que debe hacer, simplemente está haciendo una pregunta que planta una semilla en la mente de la persona. A la mayoría de las personas no les gusta que le digan qué hacer. Responden mejor si les haces una pregunta sincera que les haga pensar a un nivel más profundo

Por ejemplo, si siento que alguien está en un punto en el que está experimentando convicción y debería estar pensando en el bautismo, puedo preguntarle: "¿Alguna vez has considerado bautizarte?" Esto no suena amenazante ni manipulador. Simplemente estoy haciendo una pregunta. Pero la pregunta es realmente una apelación que puede llevar a una conversación más profunda. Si no lo habían estado pensando, ¿adivinen qué? Lo estarán haciendo ahora simplemente porque hice la pregunta. Si dicen "no", no lo han pensado, puedo preguntarles amablemente por qué. Si dicen que "sí", lo han pensado, entonces puedo preguntarles si hay algo que se interponga en su camino y hacer que la conversación se centre en lidiar con ese obstáculo.

Un segundo llamado poderoso es la frase: "Me gustaría invitarte a ____ " (luego llene el espacio en blanco). Una vez más, no les está diciendo qué hacer, pero les está dando una invitación. Por ejemplo, "Me gustaría invitarte a pensar en ser bautizado" o "Me gustaría invitarte a que consideres aceptar a Jesús como tu Salvador (o cualquiera que sea la decisión)". Cuando haces un llamado sencillo pero directo, estás hablando al corazón y haciendo que piensen en lo más importante. 

Por supuesto, la manera en que hace la pregunta o el llamado, es esencial. Si aparenta ser fingida su sinceridad, duro o moralista, se sentirán rechazados. Pero si lo pregunta con un espíritu gentil pero audaz, con una actitud de amor y preocupación, generalmente obtendrá hermosos resultados. Las personas pueden percibir si tan solo son otro número para usted o si realmente se preocupa por ellos.

Es por eso que la relación es siempre el primer paso para ganar almas. Porque cuando desarrollas relaciones con las personas, se desarrolla confianza. Y cuando se desarrolla la confianza, puede hacer la pregunta osada o hacer la apelación directa. 

PASOS PARA HACER LLAMADOS

Miremos el proceso de hacer llamados o apelaciones personales.

1.     Determine si el tema es claro para ellos. Un principio importante para ganar almas es este: las personas no toman decisiones sobre cosas que no entienden. Si hay algo que no está claro o es confuso para la persona, no va a proseguir. Por lo tanto, debemos preguntar si las cosas están claras y luego darles la oportunidad de hacer preguntas. Cuando sepa que lo comprenden, entonces es hora de presentar una apelación.

2.      Determine si hay algún obstáculo. Puede hacer la pregunta: “¿Hay algo que se interponga en su camino para seguir a Jesús en este asunto? Sea cual sea el asunto.  Mientras haya un obstáculo en su camino o en su mente, percibido o real, es poco probable que tomen una decisión. Necesito averiguar cuál es el obstáculo y ayudarlos con ello. Una vez que la convicción sea más fuerte que el obstáculo, seguirán hacia adelante.

 Aquí es donde escuchar juega un papel clave. Escuchar es una gran parte de llevar a las personas a tomar decisiones. De hecho, escuchar es más importante que hablar. El escuchar me ayuda a saber qué preguntas hacer y cómo apelar a su corazón. Necesito entender cuáles son sus obstáculos y qué están pensando. La única manera que puedo hacer eso es si aprendo a escuchar. 

3.     Invítelos a que tomen una decisión. Podría decir: "¿Le gustaría decirle a Jesús que está dispuesto a seguirlo en este asunto?" Luego, permita que la conversación se profundice más. Si dicen “sí”, selle la decisión con una oración de compromiso juntos. Invite a la persona a orar en sus propias palabras y verbalice su decisión por Jesús. Luego, puede seguir con una oración de bendición, reforzando la decisión tomada y pidiendo al Espíritu Santo que los guíe y los dirija.

Sea paciente. Si todavía no están listos para decir “sí”, anímelos a que tomen un tiempo para pensar y orar sobre los discutido, y hágales saber que orará por ellos y que estará dispuesto a hablar cuando estén listos. Continúe orando por ellos con fervor y luego vuelva a apelar a ellos en un futuro cercano, según lo dirija el Espíritu Santo. Recuerde, un "no" ahora no significa "no" para siempre. Un ganador de almas no se rinde. Tampoco el Espíritu Santo.

4.     Invítelos a dar un paso de acción. El paso de acción puede ser una oración de compromiso como mencionamos anteriormente, o alguna otra acción relevante a la decisión que se tomó. Por ejemplo, un paso de acción para alguien que acaba de decir “sí” al bautismo, podría ser fijar una fecha. Para alguien que acaba de elegir entregar sus finanzas a Dios, podría ser probar al Señor durante 3 meses, devolviéndole un diezmo fiel y viendo cómo Dios provee. Para alguien que acaba de optar por dejar de beber, podría ser sacar el alcohol de la casa o tener un servicio de unción para que Dios lo sane (después de todo, el alcoholismo es una enfermedad).

El punto es este. Expresando una decisión dando un paso de acción, fortalece la decisión del corazón.

Algunos se preguntarán, “¿Cómo se hace esto en la era del distanciamiento social?” “¿Cómo puede hacer llamados si no puede tener un diálogo cara a cara? " 

Usted está haciendo lo mismo. Hace las mismas preguntas, excepto que lo hace por teléfono, correo electrónico o mensaje de texto. El proceso y los principios realmente no son diferentes. Solo tiene que hacerlo por diferentes medios. Yo prefiero una llamada telefónica porque permite tener respuestas instantáneas y una conversación mutua, además, puedes escuchar el tono de la voz. El tono de voz es muy importante a la hora de hacer llamados. Es demasiado fácil malinterpretar el tono en un mensaje de texto o correo electrónico.

Si las circunstancias lo justifican, puedo hacer una apelación por correo electrónico, mensaje de texto o alguna otra red social privada. Si supiera que alguien fue sentenciado, no hay ninguna razón por la que no pueda enviarle un mensaje de texto o correo electrónico diciendo: “Joe, sé que muchas cosas han estado pasando por tu mente últimamente.

¿Ha pensado alguna vez en bautizarse?” Si respondieron de manera afirmativa, puedo responder: "¿Hay algo que le impida tomar esa decisión?" O podría hacer una cita con ellos para hablar más por teléfono. Si es apropiado, podría invitarlos a reunirse. Puede ser adentro o afuera, o en un parque o restaurante. Puede que tenga que usar una máscara o estar a dos metros de distancia, pero en muchos casos aún podemos visitar juntos. Sea seguro e inteligente al respecto. Las pandemias no tienen por qué evitar que seamos ganadores de almas.

Parte por David Klinedinst

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