NextGEn Pastor: ¡Cuando el llamado llega a tu hogar! (Parte 2)

“¡Papá, papá… Necesito hablar contigo!” dijo mi hijo menor Joel. 

Era el jueves 15 de agosto, y nos estábamos alistando para un maravilloso día en el Camporí Internacional de Oshkosh. Había estado tratando de hablar conmigo desde el momento que me levanté esa mañana, pero aún no nos había sido posible tener un momento de tranquilidad juntos.

—Estás bien, mi bebé, dime —le repliqué.

 —Papá, es algo privado… y me empujó hacia el baño de la habitación del hotel.

 Para entonces comencé a preguntarme: ¿Qué me va a decir Joel que es tan privado que nadie de la familia puede escuchar? ¿Habrá hecho algo malo? ¿Está por confesar algún tipo de ofensa que le da mucha vergüenza admitir? ¿Por qué me trajo hasta el baño?

Él se acercó a mi oreja y susurró:

—Realmente quiero ser pastor. Había estado pensando en ser otras cosas, pero siento que Dios me está llamando para que sea pastor.

 ¿Qué habría hecho usted en esa situación? ¿Qué harías si tu hijo o hija te dijera: “Siento que Dios me está llamando a ser pastor”? Bueno, te cuento lo que yo hice. Lo abracé con fuerza y le dije: “Creo que serás un pastor maravilloso, aún mejor que abuelo o papá, con la ayuda de Dios, y voy a hacer todo lo posible para ayudarte a que esto se haga realidad”.

 Los padres pueden ser los que más apoyen

 Nosotros, los padres y las madres, hemos recibido la bendición de tener el maravilloso privilegio de amar a nuestros hijos y estar muy cerca de ellos mientras crecen. También tenemos la capacidad (que, de paso, disminuye a medida que se convierten en jóvenes y adultos) de influir, alentar y apoyar las decisiones positivas que toman en sus primeros años. También es verdad que nuestra capacidad también puede ser usada para desalentar y destruir algunas de sus visiones, sueños y decisiones positivas. 

Hace poco me contaron la historia de un padre y un hijo, que dialogaban mientras aguardaban en la fila para registrarse en una de nuestras universidades adventistas. Según lo que me contaron, se escuchó que el padre le decía a su hijo: “Estás loco. ¿Por qué quieres registrarte para estudiar teología? Los pastores no ganan nada de dinero y sufren mucho”.

 A medida que la Iglesia Adventista de Norteamérica activamente busca 2500 muchachos y muchachas, niños y jovenes, llamados por Dios al ministerio pastoral en los próximos diez años, estamos orando por padres que estén dispuestos a honrar el llamado de Dios a sus hijos e hijas. Padres que alienten a sus hijos, para que estos sigan su corazón para el ministerio y obedezcan la voz de Dios en sus vidas, aun si eso demanda sacrificio. Padres que, en lugar de tratar de rebajar el ministerio y criticar a los pastores cada sábado después de la iglesia, sostengan y apoyen el llamado con el conocimiento de que Dios ha usado seres humanos quebrantados e imperfectos a lo largo de la historia para liderar a su iglesia y a su pueblo.

Se necesitan padres y mentores espirituales

 Cuando los padres no están presentes por alguna razón desafortunada, depende de ti y de mí, de cada uno de nosotros, como parte del cuerpo de Cristo, la iglesia y la familia espiritual, animar, ayudar y apoyar a las generaciones más jóvenes cuando reciban y procesen el llamado de Dios en sus vidas.

Comparta por favor y únase a nosotros en esta tarea.

 ¿Podría compartir este blog con padres, líderes de iglesia, educadores y adultos de su iglesia, y hacer un llamado para que se unan a nosotros? Queremos:

• Orar para que 2500 niños, jóvenes y adultos jóvenes acepten el llamado de Dios al ministerio pastoral en los próximos diez años.

• Identificar a niños, jóvenes y adultos jóvenes que puedan tener un don especial para el ministerio pastoral, y animarlos a considerar el llamado de Dios.

• Facilitar y efectuar un seguimiento de las decisiones de los niños, jóvenes y adultos jóvenes para el ministerio pastoral, una vez que las tomen. 

•   Crear una atmósfera más positiva hacia el ministerio pastoral en Norteamérica.

 Cuando el camporí llegó a su fin e íbamos en el carro desde Oshkosh a Chicago, y más tarde en el avión de regreso a Maryland, Joel, mi hijo de 12 años, me siguió hablando acerca de ser un “Pastor NextGen”. Habló de que le gustaría que crearan una aplicación para ayudar a que los niños comprendan la necesidad y el llamado al ministerio. Me dijo que quería reunirse con nuestro equipo del Departamento Ministerial de la División Norteamericana para darles algunas ideas de cómo hablar a los niños interesados en el ministerio pastoral, y siguió hablando y hablando, sin parar, de la idea de ser pastor.

 Hace unos días, hicimos juntos una visita pastoral a una ex-miembro de iglesia que está muriendo de cáncer de páncreas. Joel escogió un versículo bíblico apropiado para compartir con ella. Ambos oramos por ella, y le encantó. Ahora está a cargo del culto del Viernes de noche en nuestro hogar, y ha predicado algunos hermosos sermones breves durante esos momentos, algo que le encanta. Anoche, habló otra vez de ser pastor, y lo hace todo el tiempo. Sé que solo tiene 12 años, y esto aún podría cambiar. Yo tenía 15 años cuando recibí el llamado, pero estoy comprometido a reconocer, apoyar y ayudarlo hasta que los sueños que Dios le ha dado se hagan realidad.

¿No quiere hacer tu lo mismo con los niños que están bajo su influencia?

El pastor José Cortés Jr. es director asociado de la Asociación Ministerial, y está a cargo de evangelismo, establecimiento de iglesias y Misión Adventista/Global, además de presidir la iniciativa NetxGen Pastor en la División Norteamericana de la Iglesia Adventista.

Previous
Previous

Si el evangelismo no funciona, ¿qué es lo que funciona?

Next
Next

NextGen Pastor: Un llamado al ministerio pastoral para las generaciones más jóvenes (Parte 1)