El síndrome del bebé sacudido

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Cuando los bebés nacen, no saben todas las cosas, tampoco pueden hacer todas las coas. Necesitan ayuda. Lo mismo sucede con los bebés espirituales después de su nuevo nacimiento, el bautismo.

 Aprendí esto a los golpes. Una noche, pocos días después de que mi hijo José Cortés III naciera, lo escuché llorando por el pequeño monitor de TV en la mesa de noche de nuestro dormitorio. Desperté a mi esposa y le dije: “Baby, José III está llorando; seguro que tiene hambre”. Mi esposa Joanne replicó dormida: “No tiene hambre; le acabo de dar de comer. Es tu turno de ir a verlo”. Y allí fui, listo para consolar a mi muchachito en medio de la noche.

 Al llegar a su habitación, traté de sonreírle y hablarle, como uno le habla a los bebés. “¿Qué te pasa a mi bebito? ¡Papá te quiere muuuuuucho!” Tu conoces las expresiones ñoñas que en muchas ocasiones los adultos utilizamos para comunicarnos con los bebés. Hice todo eso y, cuanto más le hablaba, más lloraba él. ¡Y aún comenzó a llorar con más fuerzas! No quería saber nada de mis expresiones de afecto. Finalmente, noté que estaba mojado. Entonces lo tomé suavemente y lo coloqué en el cambiador nuevecito. Después de sacarle el pañal, me coloqué bien cerca de él, coloqué mi dedo en su pecho y comencé a hablarle con expresiones de afecto nuevamente. Él me sonrió. Justo cuando comencé a sentir que mi bebé de 5 días y yo estábamos estableciendo un profundo vínculo afectivo, un tipo de fluido caliente fue disparado con tremenda precisión hacia mí. Mi sonrisa se congeló porque me dio en la cara y boca. No podía creerlo. Nunca antes había tenido semejante experiencia. Me sentí muy molesto por un momento, dejé el bebé sobre el cambiador (algo por lo cual mi esposa me regañó más tarde) y corrí al baño a lavarme la boca y la cara. Al regresar, vi a mi bebé totalmente indefenso y aún sucio sobre el cambiador. Le podría haber gritado. Le podría haber dicho palabras duras. Lo podría haber sacudido, como hacen algunos padres que llevan a que sus bebés tengan un irreparable “síndrome del bebé sacudido”, pero me di cuenta de que el niño había acabado de nacer, solo unos días atrás, y que todo lo que necesitaba era mi amor y ayuda. 

Cuando los bebés nacen, pueden causar mucha incomodidad, hacen muchísimo ruido, pero no pueden hablar, comer por sí solos, limpiarse y caminar, entre muchas otras cosas. Es por eso que los bebés necesitan el mejor cuidado, amor, instrucción, ayuda y la oportunidad de comenzar a desarrollar sus capacidades para así crecer, madurar y, algún día, reproducirse. Lo mismo se aplica a los bebés espirituales. El bautismo es el nacimiento, y la jornada del discipulado es el proceso de crecimiento, lo que lleva a que el nuevo creyente se vuelva más fuerte en la fe y se reproduzca.

Resultado de Evangelismo #3 -  Discipulado intencional de todos los miembro

Durante los últimos cuatro años (2015-2019), hemos hecho encuestas y analizado, con miles de pastores, miembros y líderes de la iglesia, cinco resultados que podrían revolucionar la misión y el evangelismo en Norteamérica. En esta ocasión, quiero concentrarme en el tercero:

3. Discipulado intencional de TODOS los miembros: El 88 por ciento de los encuestados valoraron este resultado con un 7, o mas, en una escala del 1 al 10. Uno de los reveses de creer que el bautismo es la graduación o paso final, en lugar del comienzo, es que una vez que las personas se bautizan, creemos que nuestra obra está hecha y nos olvidamos de ello. Acaso pudiera ser esta una de las razones por las cual algunos de los que bautizamos terminan yéndose de la iglesia. Según las últimas estadísticas,[1]perdemos 39 de cada 100 personas que bautizamos. Es por ello que es tan importante que cada iglesia desarrolle una proceso intencional hacia el discipulado para los recién bautizados, y también para los miembros de muchos años en la iglesia.

Equipar a nuestros miembros para que se asocien y cuenten con la presencia del Espíritu Santo a medida que crecemos en Cristo y el ayudarlos a que estudien y aprendan nuestras creencias fundamentales, no como una lista de requisitos necesarios que hay que cumplir para el bautismo, pero como regalos de Dios para que podamos vivir una vida abundante, será fundamental para su experiencia de discipulado. Los Grupos Pequeños y los Grupos de Vida también brindarán uno de los marcos más saludables y seguros, no solo para alcanzar a nuevos conversos sino para ayudar a que creyentes tanto nuevos como veteranos, experimenten la vida, la oración, la alabanza, el estudio de la Biblia y la importancia de un estilo de vida de testificación en el lugar de trabajo y también en el vecindario.

A lo largo de los años, ha habido algunos que creen que el discipulado es conocer tan solo las 28 creencias fundamentales y, aunque creo que eso es muy importante, y que tenemos el paquete más completo y abarcador de creencias de cualquier iglesia, tiene que quedar claro que el conocimiento de por sí no transforma a alguien en discípulo. Un discípulo de Jesús aprende constantemente sus enseñanzas, ama y sirve a las personas, lleva a los pecadores a la salvación por la gracia, y se reproduce al ser mentor y capacitador de los nuevos creyentes, para que ellos lleguen a ser discípulos.

Comprender que los nuevos conversos no son productos terminados sino bebés en la fe, que necesitan amor, cuidado y capacitación, podría ayudar a que la iglesia incremente marcadamente el índice de supervivencia de los que acaban de nacer en la fe. Quizá esto impediría que mueran por “síndrome del bebé espiritual sacudido” en manos de miembros de iglesia que aún no han comprendido el valor de un alma. Un camino intencional de discipulado quizá marcaría la diferencia más grande entre los que se quedan y los que se van de la iglesia después del bautismo. Además, eso también podría ayudar a transformar la vida de los miembros antiguos que están sentados sin hacer nada o discutiendo detalles teológicos o tradiciones que a veces son hasta irrelevantes, sin haber contribuido a llevar a una sola persona a Cristo en décadas.

 La próxima vez que vea que alguien es bautizado en la familia de su iglesia, recuerde que los bebés no lo saben todo y no pueden hacer muchas cosas por sí mismos. Es por ello que Dios creó a los padres, hermanos mayores, hermanas y una familia de la iglesia. Por favor, no lo sacudas, no le grites, aun si ellos te ensucian. No te olvides: tu familia espiritual no existe para matar a los recién nacidos sino para amarlos, enseñarlos, equiparlos y ayudarlos a llegar a ser discípulos que hagan más discípulos.

 Jose Cortes III, el bebé de 5 días que arrojó fluidos calientes a mi boca mientras yo procuraba limpiarlo esa noche que siempre será tristemente recordada, ahora tiene 13 años y puede hablar, comer por su cuenta, ducharse solo, tocar varios instrumentos y jugar varios deportes, y hasta nos ayuda a limpiar la casa los viernes. Pero aún no ha terminado. No veo las horas de ver qué más Dios va a hacer por medio de él.

 ¿Qué puede hacer tu iglesia para establecer un camino intencional de discipulado para beneficio de sus nuevos conversos y miembros de muchos años?

 El pastor José Cortés Jr. es director asociado de la Asociación Ministerial y está al frente de Evangelismo, Plantación de Iglesias y Misión Global/Adventista de la División Norteamericana de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.


[1]Véase el Informe de Secretaría de la División Norteamericana en la Juntas de Fin de Año 2016, www.nadsecretariat.org/2016-nad-yearend-meeting/