Nike tiene razón: Just do it!

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Realmente me gusta el eslogan de Nike: “Just do it!” (¡Solo hazlo!) Es simple y relevante, pero presenta un gran desafío. La declaración “Solo hazlo” es lo suficientemente osada como para desafiarlo a tan solo una cosa: la acción. Nada de palabras, nada de buenas intenciones, nada de planificación, sino simple y pura acción. Si usted está sentado por demasiado tiempo, póngase de pie y muévase. Si está en la cama esperando que suceda algo, levántese y comience a hacer lo que usted sabe es lo correcto. Es simple como eso: Solo hazlo.

 Jesús no se quedó en el cielo viendo que los seres humanos necesitaban salvación y hablándole al Padre al respecto. Decidió involucrarse directamente. Vino a esta tierra y nos mostró compasión. Habló con las personas. Las sanó. Esparció amor. Sirvió hasta el fin. Su amor fue un amor activo, no pasivo.

Nuestro amor por la humanidad tiene que ser un amor activo. Nuestra compasión no puede ser pasiva. Si sabemos lo que tenemos que hacer, ¡hagámoslo! Esa no es una nueva idea o un nuevo mandamiento. Jesús dijo que tenemos que amar a los demás, y él nos dio ejemplo de cómo hacerlo: mediante actos de servicio. Preste atención a este versículo bíblico: “Entonces el Rey dirá a los de su derecha: ‘Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo: Porque vinisteis a la iglesia y entonasteis cánticos del himnario, leísteis de la Versión Reina Valera, disteis vuestros diezmos y ofrendas, apagasteis muchos “incendios” entre los miembros de vuestra iglesia, levantasteis un hermoso templo, seguisteis una dieta vegetariana, vestisteis de traje y corbata para mostraros importantes, trabajasteis para la iglesia, llegasteis a ser pastores y, de tanto en tanto, servisteis a alguien…. Entrad ahora en el reino de Dios” (Mat. 25:34-36). ¡Espere un momento! ¡Eso no es lo que dice ese versículo de la Biblia! Sin embargo, es exactamente cómo estamos viviendo. Creemos que la manera de vivir la vida pastoral es todo lo que hay, de que así ya estamos cumpliendo con la Gran Comisión de Cristo. Sin embargo, Jesús tiene algo diferente en mente. He aquí lo que realmente dijo: “Entonces el Rey dirá a los de su derecha: ‘Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo, porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me recogisteis; estuve desnudo y me vestisteis; enfermo y me visitasteis; en la cárcel y fuisteis a verme’” (Mateo 25:35-36). 

¿Puede notar la diferencia? ¡Esas cosas son simples actos de compasión que cualquiera puede hacer! No hace falta ser pastor o siquiera recibir la aprobación de la junta de iglesia para visitar a los enfermos o alimentar a los hambrientos. No necesitamos un presupuesto para visitar a los presos. No precisamos ingresos extras para ofrecer un sándwich y una botella de agua a los que no tienen hogar. ¿Qué se necesita? Nada. Solo la disposición de hacerlo. Necesitamos que alguien comience, y que esa pequeña chispa se convierta en un fuego que se extienda a los miembros de su iglesia.

He participado del Ministerio de la Compasión durante el último par de años, y he tenido el privilegio de movilizar a miles de jóvenes y miembros de iglesia para que salgan y sirvan a la comunidad con actos de compasión. ¿Cómo se produjo algo así? ¡Yo simplemente lo hice, y los demás me siguieron! He aquí algunas ideas para avanzar en esa dirección:

1)    Busque en Google los refugios, hogares de ancianos, centros comunitarios de su localidad, y consiga las direcciones y los números de teléfono.

2)    Invite a uno o dos miembros para que visite esos lugares con usted. Preséntese (su nombre, no su cargo). A nadie le importa su cargo en la iglesia; quieren saber si usted está dispuesto a ayudar.

3)    Dígales qué días está disponible para ayudar. La mayoría de las veces, tendrán un espacio para que usted colabore. Revise su cronograma, para que así pueda invitar a otros miembros para que colaboren en diferente horario durante la semana.

4)    Cuando le toque colaborar, llegue quince minutos antes del comienzo.

5)    Comparta con sus miembros de iglesia lo que está haciendo y motive a los demás para que sigan su iniciativa. Tome fotografías y promuévalo en los medios sociales.

He estado de pastor de una nueva iglesia en los últimos cuatro meses, y he estado siguiendo esos pasos en la iglesia de Ellicott City. Invité a Thomas Francis, un miembro de iglesia jubilado para que me acompañara y en solo unas horas contactamos a más de ocho organizaciones. Todos, sin excepción, aceptaron con alegría nuestra colaboración como voluntarios para servir a la comunidad con ellos.  

Decidimos unirnos a una de las organizaciones que todos los días alimenta a personas sin hogar. Se llama Manna House INC en Baltimore, Maryland. Ayudamos allí una vez por semana, colaborando para alimentar a más de doscientas personas. Otros miembros de iglesia han estado acompañando a Tom y a mí, y en las próximas semanas, también pondremos a esa organización en contacto con los Clubes de Aventureros y Conquistadores. El “fuego” se está comenzando a esparcir.

Si usted no quiere unirse a una organización sino más bien prefiere hacer algo diferente, entre al sitio: www.compassionmovement.com, donde podrá hallar ideas y proyectos que implementar en su iglesia local de manera creativa. ¡Solo hágalo!

Por el pastor Paulo Macena, pastor principal de la iglesia adventista de Ellicott City, en la Asociación de Chesapeake.