Cómo alcanzar a las familias de los refugiados

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Los miembros de la iglesia adventista de Sligo han estado alcanzando a las familias de refugiados de la zona; en último término, anhelan colocar la palabra “local” de regreso al término “iglesia local”. Creen que la Iglesia es el vehículo más grande que Dios ha escogido para bendecir al mundo que los rodea. Una de las maneras en que los miembros de la iglesia de Sligo buscan bendecir a la comunidad es apoyando a las familias de refugiados de sus vecindarios por medio del apoyo de Compasión División Norteamericana.

Durante los últimos tres años, los miembros de iglesia han estado sirviendo a las familias de refugiados que han sido desarraigadas de sus hogares y ahora están aprendiendo a adaptarse a una nueva cultura, un nuevo idioma y una nueva manera de hacer las cosas aquí en los Estados Unidos. Los voluntarios de la iglesia de Sligo simplemente quieren mostrar amor cristiano a las personas que tan desesperadamente necesitan saber que son recibidos cálidamente en sus nuevas comunidades.

Al brindar los artículos tan necesarios a las familias que a menudo luchan para pagar el alquiler y los comestibles, los miembros de Sligo han puesto la compasión en acción. Han visitado a casi cuarenta familias de refugiados que provienen de países como Siria, Sudán, Yemén y Afganistán y que ahora viven en Maryland. Les han provisto de alimentos, artículos de limpieza, muebles, artículos escolares y pequeños juguetes para sus niños como gesto de bondad y hospitalidad. A medida que este proyecto sigue adelante, los líderes de este ministerio exploran periódicamente otras iniciativas sobre la base de los comentarios que han recibido, a la vez que ayudan a las familias a aclimatarse y progresar en su nueva comunidad.

Una de esas nuevas iniciativas incluye tener una cena especial con las familias de los refugiados. Las comidas son preparadas por miembros de la iglesia de Sligo en sociedad con la iglesia adventista de Hyattsville. La cena tiene lugar durante Ramadán, la celebración de un mes de duración de los musulmanes en todo el mundo, en el salón de la iglesia de Hyattsville. En la cena, las familias de los refugiados tienen la oportunidad de compartir historias de cómo Dios ha estado cuidado de sus familias al reestablecerse en una nueva tierra. “A pesar de los desafíos que han enfrentado, esta cena especial ha dado a cada familia una razón para sonreír y hacerse de nuevos amigos”, dijo el pastor Joseph Khabbaz, pastor de jóvenes de la iglesia de Sligo. 

Este ministerio ha ayudado a que los voluntarios se den cuenta, en un sentido más amplio, lo que significa ser verdaderamente pobre y estar con una necesidad desesperada de ayudar. Al vivir en Occidente, podemos caer fácilmente en la trampa de definir la pobreza en términos económicos. Los voluntarios han llegado a darse cuenta con aún más claridad que la pobreza va más allá de la economía y habla del quebrantamiento de la naturaleza humana. Estamos tan quebrantados como lo están los refugiados. El pueblo de Dios es incapaz de alcanzar su potencial pleno y ser quien Dios quiere que sean desde que los creó sin la gracia de Dios en Jesucristo. Nuestra naturaleza es espiritualmente pobre y destituida, y dependemos cada día de las riquezas de la gracia divina.

 Según el Centro de Investigaciones Pew, tan solo el año pasado, en los Estados Unidos se reubicaron casi 23 mil refugiados. Y aunque esta historia tiene lugar en Maryland, es muy probable que haya nuevos vecinos en su comunidad que necesitan sentir el amor y la compasión de Cristo.

 

El pastor Joseph Khabbaz es pastor de jóvenes de la iglesia adventista de Sligo.