Caravana de capacitación para establecer grupos pequeños en toda la División Norteamericana

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Cuando tuve el privilegio de comenzar mi servicio como vicepresidente de Ministerios Multilingües en enero de este año, sabía que Dios tenía grandes planes para la División Norteamericana. Una de las primeras iniciativas de la que tuve que ocuparme fue ver de qué manera seguir implementando la visión quien me precedió, el pastor Ernest Castillo, había lanzado, de establecer en la comunidad hispana 15 mil grupos pequeños en toda la División Norteamericana para el 2020. Fue una tarea inmensa pero muy gratificante, porque sabía que esto tenía el potencial de convertirse en algo grande. ¿Por qué era esto una prioridad? Porque respecto de los grupos pequeños, Elena G. White escribió: “La formación de pequeños grupos como base del esfuerzo cristiano me ha sido presentada por Uno que no puede errar. Si hay muchos miembros en la iglesia, organícense en pequeños grupos para trabajar no sólo por los miembros de la iglesia, sino en favor de los incrédulos”. Testimonios para la iglesia, t. 7, p. 24.

 

Me reuní con los coordinadores de las Uniones Hispanas en enero y compartí con ellos una visión que Dios había colocado en mi corazón: la de tener una Caravana de Capacitación a lo largo y a lo ancho de la División Norteamericana, y la de brindar recursos a los Coordinadores de Asociación, a los pastores y líderes de los grupos pequeños, para que pudieran estar equipados y comenzar su ministerio de grupos pequeños, o mejorar los que ya estuvieran en funcionamiento. Los coordinadores concordaron con el plan, y se preparó un itinerario. La caravana se iniciaría el 7 de septiembre, y abarcaría a 30 ciudades en 21 estados, en seis de las nueve uniones de la División Norteamericana. Ya se había llevado a cabo una capacitación en dos de las uniones, y la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Canadá participaría mediante los medios sociales. En agosto, enviamos a las nueve uniones de la División Norteamericana más de 13 mil juegos, que incluyeron 21 lecciones y estudios, todos relacionados con los grupos pequeños.

A medida que la caravana progresaba, escuché al pastor Alejandro Bullón, el principal presentador, que puso énfasis una y otra vez en tres temas principales:

 

1.         Para tener una vida espiritual saludable, tenemos que hacer tres cosas:

a.         Orar todos los días

b.         Leer la Biblia todos los días

c.         Llevar a al menos una persona a Cristo  

2.         Hay tres tipos de personas en el mundo, en lo que respecta al crecimiento espiritual:

a.         Los que están buscando la verdad por su cuenta: es un número pequeño

b.         Los que buscan al Señor porque les ha sucedido un acontecimiento catastrófico en la vida: es un número pequeño

c.         Los que no están buscando cambiar, y es probable que jamás pongan el pie en una iglesia de una determinada denominación: este es el grupo mayoritario.

3.         Llevar una persona a Jesús es lo más fácil que hay:

a.         Puede que la gente no quiera visitar su iglesia, pero lo seguirán a todas partes si saben que usted se interesa en ellos y es un amigo auténtico.

b.         Solo tenemos que amar a las personas. Mostrémosles compasión.

c.         Cómo se logra esto: “Solo el método de Cristo será el que dará éxito para llegar a la gente. El Salvador trataba con los hombres como quien deseaba hacerles bien. Les mostraba simpatía, atendía a sus necesidades y se ganaba su confianza. Entonces les decía: ‘Seguidme’”. – Elena G. White, El ministerio de curación, p. 102.

Amigos de la comunidad vendrán a nuestra casa si saben que estamos genuinamente interesados en ellos. Ese fue el objetivo de la Caravana de Capacitación: el de equipar a los pastores y líderes de los grupos pequeños sobre cómo establecer, mantener y tener éxito con el ministerio saludable de los grupos pequeños.

Nuestro presidente, el pastor Daniel Jackson, nos recuerda a menudo que la División Norteamericana está dedicada a la misión y tiene que seguir concentrada en llevar a personas a los pies de Jesús. Creo que los grupos pequeños, así como los señaló Elena G. White, y que ya han probado ser exitosos, serán el instrumento que Dios usará en este momento importante e histórico de la historia de la tierra, para terminar la obra, para que Jesús pueda venir y podamos ir al hogar. ¿Quiere usted ver que Jesús regrese pronto? ¡Únase al movimiento y hágalo realidad!

 

Tony Anobile es vicepresidente de Ministerios Multilingües de la División Norteamericana.