Los Campamentos de Verano, Una Temporada de  Evangelismo

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El evangelismo es el acto de compartir públicamente las buenas nuevas de Jesucristo por medio de palabras o acciones. La Iglesia Adventista del Séptimo Día da mucha importancia al evangelismo público para el mercado adulto pero, ¿qué decir de los niños? Tenemos programas para niños como la Escuela Sabática, la Escuela Bíblica de Vacaciones, las guarderías, los campamentos de verano y aun nuestra sistema cristiano de educación. Esos son programas poderosos que la iglesia ha cultivado o desarrollado a lo largo del tiempo. Los vemos como ministerios pero, ¿los vemos en verdad como una evangelización?

Hace varios años, Dios colocó en mi corazón actuar de manera deliberada en el aspecto de evangelización de mi ministerio pastoral, que es el campamento de verano. El campamento es un arma poderosa de evangelización que la iglesia tiene que usar para conectar a los niños con Dios y la naturaleza. Dios colocó en mi corazón que cada campista necesita recibir la oportunidad no solo de escuchar de Jesús sino de ver a Jesús en cada aspecto del campamento y en las acciones de sus consejeros, no solo en sus palabras.

 Comencé a analizar minuciosamente el programa de mi campamento. Desde la promoción hasta la capacitación del personal, los programas, las actividades, la música y todos los demás aspectos de la experiencia del campamento. Al comenzar a llevar a cabo esa tarea, hallé que había muchas cosas que no compartían a Jesús de manera deliberada con los niños. Esto no significa que se estaban haciendo mal las cosas, sino simplemente que no lo estábamos haciendo en forma deliberada. Se había tornado más bien en un sistema de entretenimiento en lugar de un sistema de evangelización que llevaba a compartir a Jesús en todo lo que hacíamos.

 Nos llevó dos años rediseñar el programa, tomando todas estas cosas en consideración y permitiendo entonces una mente abierta para que Dios guiara el proceso de la toma de decisiones y mantuviera esa ideología de evangelización al tope de nuestras decisiones. Algunas de las cosas que hicimos fue actuar de manera deliberada toda vez que teníamos que expresarnos verbalmente, como por ejemplo:

 Tiempos de culto en las cabañas: Nos dimos cuenta de que algunos de los consejeros eran más sólidos que otros en su vida devocional, por lo que la experiencia de los niños reflejaría ese nivel de fortaleza. Eso nos ayudó a diseñar un libro de cultos devocionales que dio más consistencia al tiempo devocional del consejero con los niños. También nos dimos cuenta de que la cabaña no era un gran lugar para la actividad porque los preparativos para acostarse a veces se interponían con un culto sólido. Trasladamos esos momentos al final de la fogata, cuando el pastor hablaba y le llamaba momentos de grupos pequeños, para que tuvieran un tiempo especial en un ambiente controlado.

 Programas y actividades: Analizamos minuciosamente nuestros programas y actividades. Si los momentos no eran deliberados, los cambiamos. Comprendimos que los niños quieren pasarla bien y que está bien mostrar el lado divertido de estar con Dios cuando vivimos en su luz. Sentimos que es importante mostrar a los campistas que puede darnos vivir en su luz. Hay paz en nuestra vida cuando jugamos juntos y nos divertimos juntos con Dios. Enseñar a ser Buenos deportistas, dedicar tiempo a explicar por qué con amor y no con frustración ayuda a que los niños aprendan cómo actuar y conducirse en situaciones que les presentan desafíos. Es allí donde entra a jugar el personal.

Capacitación del personal: Creo que como iglesia es imperativo que capacitemos a nuestros docentes, directores de Conquistadores, consejeros de campamentos de verano y aun a nuestros voluntarios sobre cómo ayudar para que nuestros niños aprendan nuevas conductas. Muchas veces, es allí donde todo se desintegra porque nos sentimos tan agradecidos solo de tener a alguien que esté dispuesto a asumir el papel de liderazgo que después de que termina la comisión de nombramiento, se completa el proceso de contratación o se obtiene el voluntario, nosotros, cómo líderes, pasamos al siguiente punto urgente y el nuevo voluntario o empleado queda para arreglárselas solo sin recibir en realidad ningún tipo de capacitación. Una de las cosas que hacemos es deliberadamente enseñar al personal del campamento de verano a buscar momentos para evangelizar. ¿Cuántas veces puede encontrar en el día o la semana para sentarse con cada campista y preguntarles de su relación con Jesús? ¿Cuándo fue la última vez que un docente dedicó tiempo a detener la lección de matemáticas y preguntarle a un estudiante sobre su relación con Dios? Lo mismo se aplica a los Conquistadores, y lo mismo al campamento de verano. Si no nos detenemos y preguntamos a los niños “¿Conoces a Dios y qué puedo hacer para ayudarte a que lo conozcas mejor?” entonces en realidad no estamos evangelizándolos. Capacite a su personal para hacerles estas preguntas, y siéntase cómodo haciéndolo.

 

Ray Queen es director ejecutivo del Campamento Blue Ridge, de la Asociación de Potomac de la Iglesia Adventista del Séptimo Día